Una puerta de garaje que deja de funcionar de repente puede ser frustrante, especialmente cuando necesita salir rápidamente.
Antes de llamar al servicio técnico, hay algunos pasos prácticos que puede seguir para comprender la situación.
Si la puerta no se abre o no se cierra normalmente, deje de presionar el botón de apertura.
Si continúa haciendo funcionar el abridor, pueden producirse daños adicionales al motor o a los rieles.
Busque señales obvias como:
Un resorte roto o separado
Cables sueltos o colgantes
La puerta se asienta de forma irregular sobre los rieles.
Si nota un resorte roto, no intente forzar la puerta para abrirla.
Tire del cordón de liberación de emergencia y pruebe suavemente la puerta con la mano.
Si la puerta se siente extremadamente pesada, es probable que el sistema de contrapeso esté comprometido.
Si la puerta está atascada a la mitad, mantenga el área despejada y evite pararse debajo de ella.
Una puerta de garaje dañada puede caerse repentinamente sin previo aviso.
Una puerta de garaje rota suele ser un problema mecánico, no eléctrico.
Identificar los síntomas de forma temprana ayuda a los técnicos a diagnosticar el problema más rápido y reduce el tiempo de reparación.